4 de Feb. 2011Equipos del Cuerpo de Bomberos, con ayuda de voluntarios, rescataron el cadáver de una de las víctimas del accidente ocurrido la mañana de ayer en la carretera que conduce al municipio de Valle de Ángeles.
El deteriorado autobús de transporte interurbano abandonó la calle como por arte de magia, rodó unos 75 metros y quedó semidestruido en una hondonada de la carretera que conduce a Valle de Ángeles, al oriente de Francisco Morazán.
El saldo fatal fue de cuatro muertos y 36 heridos, entre ellos 13 niños.
El autobús con matrícula AAA-9292 partió del municipio de Cantarranas a las 7:30 de la mañana de ayer, repleto de pasajeros, con destino a la capital, cubriendo su ruta diaria.
A la altura del kilómetro 15, cerca de la comunidad de Zarabanda, el motorista Luis Cabrera, de 30 años, perdió el control del volante y en término de segundos el automotor se enfiló hacia un precipicio del lado izquierdo del eje carretero.
La pesada unidad rodó por el barranco, produciendo un fuerte estruendo que opacó los gritos de los pasajeros. Luego quedó dado vueltas en una zanja.
Los lamentos de los niños, jóvenes y adultos impulsaron a las personas que resultaron ilesas a iniciar una labor de rescate para salvarles la vida.
Mientras tanto, personas que viven cerca del lugar llamaron a los cuerpos de socorro, por lo que de inmediato se movilizaron ambulancias con paramédicos a bordo, así como equipos de rescate.
Policías se desplazaron en patrullas a manejar el control del área para facilitar la labor de los equipos del Cuerpo de Bomberos y de la Cruz Roja para el auxilio de los accidentados.
Atrapados en la carrocería quedaron los cuerpos sin vida de Reyna Isabel Bárcenas Medina, de 71 años; del agricultor Julio Efraín Uclés Raudales, de 43; el productor de dulce Juan Ramón Flores Girón, de 62; y del joven Víctor Josué Arguijo Martínez, de 20, quien desempeñaba el puesto de segundo ayudante en la unidad de transporte.
Dramático rescate
El trabajo fue dificultoso. Socorristas y voluntarios tuvieron que realizar una serie de maniobras para subir a los heridos hasta la orilla de la carretera por la inclinada pendiente.
Después de varios minutos de trabajo, las ambulancias comenzaron a salir con heridos hacia los centros hospitalarios de la capital y otros a Valle de Ángeles, a recibir la asistencia médica oportuna.
Más de 20 accidentados fueron ingresados al Hospital Escuela y al Materno Infantil, unos con heridas graves, mientras que otros tenían lesiones leves y fracturas.
Otros recibieron atención médica en el Seguro Social, según informó un paramédico de la Cruz Roja.
El portavoz del Cuerpo de Bomberos, Óscar Triminio, confirmó que seis de los heridos presentaban un estado crítico.
Después de la movilización de heridos se procedió a rescatar los cadáveres de las víctimas, para lo cual se utilizó equipo hidráulico para cortar metales.
El paramédico Carlos Rodríguez, de la Cruz Roja, dijo que la situación de los accidentados es variada porque hay pacientes politraumatizados y heridos leves, pero todos en condición estable.
La actividad se prolongó casi hasta las 11:30 de la mañana en un ambiente de llanto y consternación de los familiares de las víctimas que llegaron al lugar del la tragedia.
Triminio dijo que los cuerpos quedaron aprisionados en la parte del motor del vehículo, por lo que la labor resultó difícil.
Las autoridades competentes realizaron el reconocimiento legal de los cadáveres y los trasladaron a la morgue capitalina.
Empezamos a dar vueltas
Entre los pasajeros viajaba el señor Fermín Osorto, quien relató que, de repente, sintió que el bus se desvió por el lado izquierdo, sin que antes se escuchara ningún ruido, y se precipitó por el barranco.
"Empezamos a dar vueltas, la gente gritaba, caíamos unos encima de otros, unos niños gritaban y los que salimos ilesos empezamos a romper las ventanillas del bus para auxiliar a los que estaban más heridos", expresó Osorto.
Gracias a Dios estamos vivos, prosiguió, al tiempo de asegurar que casi todos salieron golpeados.
Por su parte, la señora Juana Rosa Escobar Artica reveló que el autobús viajaba sobrecargado de pasajeros y que "cuando venía saliendo de Cantarranas escuché que tronó, yo pensé que el muchacho se iba a detener a revisar".
Prosiguió diciendo que cuando el automotor dio la primera vuelta ella gritó: "hay, Diosito lindo, no me vayas a matar, Padre mío, pero cuando cayó abajo me hice para atrás para no quebrarme la cabeza".
Afortunadamente, ella y su hijo de 16 años lograron sobrevivir, aunque resultaron con golpes leves.
InvestigaciónUn equipo de la Dirección Nacional de Tránsito (DNT) se presentó al lugar a realizar las investigaciones orientadas a establecer las causas del accidente vial.
Preliminarmente, la Policía maneja que se debió a fallas mecánicas en el sistema de dirección o de frenos, lo que se determinará a través del proceso investigativo.
Lo que quedó evidenciado es que las llantas del vehículo están lisas y, de acuerdo con versiones de testigos, hace varios días andaba en mal estado.