27.04.2010En los primeros cuatro meses del 2010, Tacachico ha padecido el asesinato de 11 de sus habitantes, lo cual representa un incremento del 175% más que en 2009, cuando hubo cuatro muertes violentas. El temor entre los vecinos es profundo.Hasta 2009, la insuficiencia renal, los paros cardiacos y el cáncer eran las principales causas de muerte entre los habitantes de San Pablo Tacachico, un pacífico pueblo situado en el norte de La Libertad, según el registro municipal de defunciones.
Pero este año, los fallecimientos por enfermedades comunes podrían ser desplazados por las muertes violentas. Las estadísticas municipales reflejan que en los primeros cuatro meses de 2010, la cifra de muertes violentas ha aumentado en un 175 por ciento, con el asesinato de los tres maestros, la semana pasada.
De acuerdo con cifras policiales y de la alcaldía de Tacachico, durante 2009 sólo hubo cuatro asesinatos, lo cual ya resultaba alarmante para las autoridades y vecinos de este municipio, de 32 mil habitantes, cuyo motor económico radica en la ganadería y la agricultura desarrollada mayormente en las vegas del río Lempa, en el distrito de riego de Atiocoyo.
Para el alcalde Arístides Alvarado Mejía, son alarmantes los índices delincuenciales si se toma en cuenta lo tranquilo que había sido el municipio, una característica destacable y sólo comparable con el municipio vecino, San Matías, donde durante 2010 sólo se ha registrado un homicidio.
Tacachico, un pueblo caluroso de tan sólo un kilómetro cuadrado, ya no es más la localidad de calles y de campiña apacibles. En el casco urbano, los asaltos a transeúntes o robos a negocios se han vuelto frecuentes, y en la zona rural los puntos de asalto son reportados a cualquier hora y en cualquier día, afirma el edil.
Los robos por parte de bandas armadas, de acuerdo con el alcalde, son frecuentes en el cantón Mogotes, en Moncagua, en San Isidro Lempa, Tres Puentes, Las Negritas y otros lugares rurales.
Incluso, Alvarado afirma que en el distrito de riego Atiocoyo recién hubo un intercambio de disparos entre asaltantes y policías de El Paisnal.
No obstante, la policía local no admite que ocurran asaltos dentro del pueblo, aunque confirma lo de los puntos de asaltos, tanto así que el 19 de abril anterior detuvieron a dos hombres que robaban en el sector de Tres Puentes.
De acuerdo con la policía, esos no eran mareros, sino delincuentes comunes residentes en el caserío Apantíos.
Pero tanto el alcalde como pobladores contradicen a los policías y se quejan de que "la Policía se ha acomodado", pues en muchas ocasiones llegan al lugar de un hecho delictivo hasta tres horas después de que se les ha avisado. "No vemos realmente una reacción responsable de la PNC", sostiene el edil.
Sin embargo, el alcalde Alvarado matiza lo anterior diciendo que la operatividad policial está limitada por la carencia tanto de recurso humano como de transporte. "Hasta hace poco que les han dado un pick up nuevo y nosotros les donamos una motocicleta", sostiene el funcionario municipal.
Hasta hace algunos meses, el puesto policial sólo contaba con 14 agentes para procurar seguridad a las 32 mil personas que viven en los 129 kilómetros cuadrados de territorio con que cuenta el municipio. No hace mucho recibieron un refuerzo de 12 policías más, pero a veces les quitan personal para apoyar cualquier actividad o algún operativo, lo que hace que en la realidad a veces sólo haya seis agentes disponibles para labores de seguridad en Tacachico.
Sobre la tardanza en llegar al lugar de un hecho delictivo, policías de Tacachico se justifican y sostienen que a veces sólo tienen un cuarto del tanque de combustible para recorrer distancias de hasta 20 ó 25 kilómetros por calles de difícil acceso, por lo que primero deben conseguir la gasolina suficiente para llegar y regresar al pueblo.
De mal en peorUno de los que también conoce muy bien la realidad del pueblo es el párroco, Allan Panameño, quien confiesa estar muy preocupado por los últimos hechos. Tres años atrás, asegura, no había asesinatos.
Lo inexplicable del aumento de los asesinatos y otros delitos en Tacachico es que en el municipio no hay pandilleros.
"Si hay mareros, estarán ocultos. Este ha sido un pueblo sano", sostuvo Panameño, el jueves anterior, antes de oficiar una misa de cuerpo presente del profesor Tomás Antonio Gómez, quien el miércoles anterior fue hallado asesinado junto a otras dos profesoras, Felipa Audelia y Marlene del Carmen, ambas de apellido Barillas y hermanas entre sí. Las tres víctimas residían en Tacachico, donde eran muy apreciados.
El alcalde Alvarado Mejía también afirma que en el municipio no han identificados grupos de pandillas, ni tráfico o venta al menudeo de drogas.
Lo anterior es sustentado por agentes policiales locales aunque éstos admiten que en la comunidad San José Las Arenas, también conocida como El Cipitío, han detectado que cada vez con más frecuencia llegan pandilleros de municipios adyacentes a refugiarse. Lo hacen, afirman los agentes, porque allí viven tres hombres que han identificado como "problemáticos", quienes presuntamente son los contactos de los mareros foráneos.
La comunidad El Cipitío está muy próxima a la quebrada Copinula, de la hacienda Talcualuya, jurisdicción de San Juan Opico, a donde fueron conducidos los tres maestros para asesinarlos.
Alarma generalizadaEs el segundo sobresalto que en lo que va de 2010 recibe Tacachico, un municipio que produce a diario ocho mil libras de pescado tilapia, entre 25 a 28 mil litros de leche y unos 100 mil quintales de arroz por cosecha, de según datos aportados por las autoridades municipales.
El primero lo recibió en enero, cuando el hijo de un comerciante y uno de sus empleados fueron secuestrados y días después hallados muertos en San Juan Nonualco, departamento de La Paz, con evidentes signos de tortura.
La conmoción aumentó al saberse que el comerciante había pagado una cuantiosa suma por el rescate de los dos jóvenes.
Tres meses después, Tacachico volvió a enlutarse con el triple homicidio de los profesores Gómez y Barillas.
Pero a pesar de esos dos hechos horrendos, los vecinos de Tacachico sólo comentan y lamentan que la tranquilidad que caracterizaba al pueblo, luego de la guerra que vivió El Salvador en la década de los 80, vaya en decadencia conforme el tiempo pasa.
En el pueblo no son pocos los que hablan de que a Fulano o a Zutano le han llamado para extorsionarlo. Algunos no han agachado la cabeza y afirman que no cederán, aunque tampoco se atreven a denunciar tales amenazas a la Policía y, en consecuencia, la policía afirma que en el municipio no se tiene denuncias por extorsión.
Mientras los habitantes de ese pueblo encajan los asesinatos de los profesores, el alcalde afirma que está considerando seriamente formar un comité de seguridad ciudadana, colocar plumas en las tres entradas principales de la ciudad para tener cierto control de las personas y vehículos que llegan al casco urbano.
Pero como en muchas instituciones municipales, el recurso financiero es el principal escollo a vencer: Para montar los controles vehiculares, el alcalde Alvarado Mejía dice que necesitaría formar un cuerpo de agentes metropolitanos de por lo menos doce efectivos y, desde luego, para ello se necesitaría erogar fondos mensuales para su salario.
De acuerdo con afirmaciones del alcalde, que cita estadísticas policiales, Tacachico es el municipio del departamento de La Libertad donde más armas de fuego (legales) hay en manos de ciudadanos, lo cual es justificado por el edil debido a que gran parte de su población se dedica a actividades ganaderas y agrícolas no sólo de subsistencia, sino para la comercialización nacional e internacional.