sábado, 5 de junio de 2010

Guatemala: Río destruye 212 casas en Zacapa


05/06/10

Más de 600 personas fueron evacuadas, y ayer amanecieron en albergues en Usumatlán y Teculután, Zacapa, después de que los ríos Chiquito y Jutío se desbordaran y arrasaran con unas 212 viviendas en varias aldeas, que quedaron totalmente inhabitables.

Otras aldeas quedaron incomunicadas y se desconocía la suerte de sus habitantes y los daños a las viviendas.

La pesadilla comenzó el jueves último, a eso de las 21 horas.

“Tronaba como si fuera helicóptero”, dijo Adelaida Ruano, vecina de la aldea El Jute, Usumatlán, Zacapa.

Entre las 22 horas del jueves y las 2 de la madrugada del viernes último, los vecinos vivieron la agonía, pues la corriente del río era imparable. “Se llevó animales y todo lo que encontró a su paso; nos quedamos sin nada”, comentó Ruano, mientras retiraba el lodo de unas fotos de sus hijos.

El río Chiquito recorre la Sierra de las Minas y atraviesa las aldeas El Chico, El Mirador, El Jute, de Usumatlán, y las aldeas Río Chiquito y Las Anonas, en Teculután, algunas de las cuales quedaron totalmente inundadas.

La correntada se llevó todas las casas ubicadas en sus márgenes; también arrastró muebles, colchones y cuanto objeto había a su paso, incluidos vehículos.

Ayer, algunos vecinos trataban de sacar sus automotores del lodo.

Daños severos

Héctor Arnoldo Aguirre, gobernador de Zacapa, reportó que en total fueron 212 las viviendas gravemente dañadas. En la aldea El Jute, también fueron destruidos dos puentes y otros dos tuvieron daños, informó.

Aguirre dijo que hay aldeas incomunicadas, entre ellas El Chico, El Mirador y otros caseríos de los que no se ha recibido información porque no hay vías de acceso.

Freddy Otoniel Jacinto, residente de El Jute, explicó cómo perdió todas sus pertenencias: “No pudimos sacar mucho; solo logramos ponernos a salvo. Volví a la casa, porque estoy buscando mis documentos del colegio”.

Zoila Jacinto se lamentó de la pérdida de sus 30 gallinas. “Todas se ahogaron; además, se me perdió todo lo que tenía. No sé qué hacer”, sollozaba, mientras observaba sus aves muertas.

Otra lugareña, Piedad Ramírez, de 70 años, señaló que se salvó gracias a la solidaridad de sus vecinos, quienes llegaron a rescatarla. “Quise salvar algo, pero no pude. Perdí mi casa; el río se llevó todo”, expresó.

Aurelio Gallardo, presidente del Consejo Comunitario de Desarrollo de esa aldea, contabilizó 150 casas dañadas y seis destruidas. Informó que la red de distribución de agua está dañada en 50 por ciento, por lo que no tienen ese líquido para consumo. Tampoco tienen energía eléctrica, porque el río se llevó varios postes.

La primera vez

En el kilómetro 112 de la ruta Interamericana, el cauce del río inundó la carretera y arrastró seis vehículos, cuyos propietarios lograron salir con vida. Ayer por la mañana, el paso quedó restablecido. Un vecino de El Jute de quien solo se sabe su nombre, Felipe, 55, resultó herido.

Óscar René González Castillo, alcalde de Usumatlán, no daba crédito: “La gente nunca creyó que podía llegar a pasar esto. El río ha sido muy tranquilo, casi no lleva agua, y ahora nos sorprendió”, afirmó.

“Mañana llegará un helicóptero para recorrer esos lugares y saber qué daños ocasionó en las comunidades de la Sierra de las Minas”, indicó.

El alcalde señaló que el servicio de energía eléctrica está suspendido y que el cerro El Mirador se encuentra agrietado. “Si sigue lloviendo con fuerza, tenemos miedo de que se derrumbe y caiga sobre la aldea El Mirador”, dijo.

Solo en El Jute se instalaron tres albergues, en los que había unas 450 personas.

En Río Chiquito, la correntada causó la destrucción de ocho viviendas.

El crecimiento del río Chiquito arrancó varios árboles, los cuales arrastró hasta un área donde obstaculizaron el paso de la corriente, y eso evitó más desbordamientos.

Óscar Chávez, vecino de una de las casas totalmente destruidas, aseguró que no tiene otro lugar a dónde ir. Allí vivía con su esposa, cinco hijos y tres nietos.

El diputado Édgar García manifestó su preocupación por esa situación.

“Apenas nos levantamos de Ágatha, y ahora nos viene esto. Me duele ver cómo la gente perdió sus viviendas, por lo que pediré al Congreso que nos ayude para sacar adelante a estas personas que perdieron todo”, expresó García.
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